Cómo lavar tus pinceles para que duren años
Un pincel bien cuidado dura años. Uno maltratado se echa a perder en
semanas, y casi siempre por el mismo error: dejarlo parado dentro del
vaso de agua. El peso del mango dobla las cerdas contra el fondo y la
punta ya no se endereza nunca.
Lava mientras la pintura sigue húmeda. El acrílico seco es plástico y ya
no sale. Enjuaga con agua tibia, nunca caliente, porque el calor afloja
el pegamento que sostiene las cerdas dentro de la virola.
Talla el pincel sobre una pastilla de jabón neutro y frota con los dedos
hacia la punta, nunca en contra. Sigue hasta que la espuma salga limpia,
poniendo atención en la base de la cerda: ahí es donde se acumula la
pintura que va abriendo la punta con el tiempo.
Al final, dale forma a la punta con los dedos y déjalo secar acostado o
colgado boca abajo. Si lo dejas parado con la cerda arriba, el agua se
escurre hacia adentro de la virola, y ahí es donde el mango se afloja y
la madera se pudre.